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Historias de Guadalupe - Claudia Sayales Cabrera

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Una nueva Historia de Guadalupe. Esta vez, Claudia nos presenta Canadá.

 

Nunca pensé que diez meses podrían pasar tan rápidamente y, a su vez, tan lentamente. Parece mentira que en ellos haya podido caber una vida nueva la cual me ha hecho ver el mundo de otra manera, y que siempre recordaré con mucho cariño.

Mi primer mes en Canadá fue de película. Conocí a los miembros de mi host family (host mum, host dad, y host sister, con la que tuve muy buena relación a lo largo de mi experiencia y con la que sigo hablando todos los días a pesar de que estamos a miles de kilómetros de distancia la una de la otra) y a sus mascotas (dos perros, un gato, un conejo, y decenas de gallinas, pavos, gansos…) de las cuales me enamoré al instante. Les agradezco que me acogieran en su hogar tal y como lo hicieron, ya que de verdad me trataron como a su propia hija y yo siempre pensaré en ellos como parte de mi familia. El instituto fue algo que me emocionaba y a la vez me aterrorizaba. Nunca antes había cambiado de instituto o colegio (y menos en un país en el que estaba completamente sola) pero la idea de empezar una etapa nueva en un sitio tan distinto a lo que yo conocía me encantaba. Además, con la ayuda de los profesores y mis compañeros rápidamente me adapté. Todo lo que me rodeaba, incluido el acto más insignificante, me fascinaba y lo disfruté muchísimo. Mi primer semestre tomé clases de cocina (las cuales me hicieron descubrir cuánto me gusta cocinar), arte, psicología antropología y sociología, y peer helping, mientras que en el segundo semestre tomé matemáticas, música, contabilidad (esta fue, a mi sorpresa, mi asignatura favorita del semestre) e inglés enfocado a las primeras naciones. Al principio no estaba muy segura de si me gustarían las asignaturas que me dieron, pero en  cuanto acudí al primer par de clases supe que todo iría bien, y así fue.

Encontrar un grupo de amigos canadienses no fue fácil, y lo entiendo, ya que todos se conocían desde la preescolar y yo era nueva, así que decidí no machacarme mucho por el tema y ser paciente. Todos eran muy amables y simpáticos conmigo, no hubo un día que yo haya estado comiendo sola en el lunch, pero eran las típicas amistades que se quedan en el colegio. Todo eso cambió a partir de enero.

Estuve involucrada en el musical Mamma Mia como jefa de diseño de vestuario, aunque también ayudé a pintar el escenario y a maquillar a los actores los días en los que se presentó la obra. Para mí esta fue una de las mejores experiencias allí. Sinceramente, no tengo palabras para describirlo, todo se sintió como un sueño del que no quería despertar. También fui parte del art club que se creó en el segundo semestre. Tomé arte el primer semestre y era, de lejos, mi clase favorita del día, así que cuando leí en el tablón de anuncios que se iba a crear un club de arte para pasar los recreos allí me puse contentísima. Nuestro propósito era hacer un mes antes de que terminaran las clases un art show abierto para el público (no solo del colegio, sino el pueblo entero) y todo fue genial. Me hice muy amiga de cuatro chicas que también participaron, e incluso conseguí vender dos de mis piezas (un dibujo a lápiz de una escultura y un retrato a color de David Bowie en la portada de su disco Aladdin Sane). En cuanto terminó me apunté a clases extraescolares de arte los domingos. También fui parte del youth group de la iglesia, y nunca olvidaré la gente que conocí ahí y con la que compartí momentos tan buenos.

Obviamente, no pasé toda la experiencia en casa y en el instituto, se puede decir que viajé bastante. El distrito escolar organizaba viajes para los estudiantes internacionales y nos llevaron a Niagara Falls, a ver un partido de hockey de los Senators, a ver un partido de los Toronto Raptors (se me ponen los pelos de punta cada vez que pienso en lo impresionante que fue el partido. Como amante del baloncesto, ver un partido de la NBA era uno de mis propósitos de vida y tengo que decir que tanto yo como mis compañeros lo disfrutamos mucho), a ver el Circo del Sol en Montreal y a Canada Wonderland, aunque a este último no pude ir ya que caía en el mismo fin de semana en el que me fui a Nueva York. Como viaje anual, la clase de música de la que yo era parte (fun fact: aprendí a tocar el contrabajo) propuso hacer una excursión a New York City, así que no me lo pensé dos veces y me apunté. Fuimos a ver la Estatua de la Libertad, Ground Zero, Rockerfeller Centre, Times Square… Pero mi parte favorita, sin duda, fueron los musicales de Broadway. Fui a ver The Phantom of the Opera y Beetlejuice. Me gustaron tanto que lo considero el dinero mejor gastado de mi vida jeje. La verdad es que siento que gran parte por la que me lo pasé tan bien en este viaje fue porque lo hice con mis mejores amigos, y sé que ninguno olvidaremos los momentos que vivimos juntos esos cinco días.

Mis horas de voluntariado también las disfruté bastante. Hice 5 de ellas en un torneo de tenis que se celebró en mi instituto, otras 12 en la cena especial del día de San Andrés (vivía en una zona de colonia escocesa, entonces para ellos era una festividad muy importante, ya que San Andrés es el patrón de Escocia), y el resto en el hospital del pueblo. En total fueron 68 horas sirviendo a los pacientes comida, ayudando a lavar los platos en la cocina y dejándolo todo preparado para el desayuno del día siguiente. Aunque no me veo en un futuro trabajando en un hospital (no soy una persona muy de ciencias, personalmente me gustan más las humanidades), disfruté mucho de la experiencia, incluso más de lo que me imaginaba.

En general, mi año en Canadá va ser una experiencia que jamás voy a olvidar. Me ha enseñado tantas cosas que me han ayudado a crecer tanto física como mentalmente, que siempre tendrá un gran lugar en mi corazón. El estar estudiando durante un año en un instituto en el extranjero ha ayudado no solo a mejorar mi inglés, también me ha ayudado a ver las cosas desde distintos puntos de vista, a abrir mi mente y a darlo todo. Le doy mil gracias a todos los que han hecho que esto fuese posible.

 


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